Desde Candame a la Toscana: "Estas vivencias aportan una visión diferente"

Isa Tuñas llegó a la Toscana en octubre de 2019 dejando atras a Arteixo para realizar un voluntariado de seis meses pero el Covid-19 aún la tiene allí

Octubre de 2019 fue el momento en que llegó a la Toscana. Allí, un servicio de voluntariado europeo ocupa todo su tiempo. Aunque extraña mucho a su familia que vive en Candame, Arteixo. "El Covid-19 me pilló en Italia y por responsabilidad me quedé aquí y no sé hasta cuando".

Isabel Tuñas Capelo es una mente inquieta. Por ello, continua potenciando su pasión: viajar y conocer nuevas culturas. Sigue con su misión en Italia de forma telemática y se relaciona con personas de distintas partes del mundo. "Todas estas vivencias aportan una visión diferente. Una manera distinta de relacionarse".

Hablamos con Isa por videoconferencia durante un largo rato. "El voluntariado no se paró en ningún momento. Sigo haciendo cosas a través de las nuevas tecnologías después de casi dos meses de cuarentena. Escribo para un blog en italiano, hago tandem en español para interesados en aprender nuestro idioma, gestiono parte de la galería fotográfica y de las redes sociales de la oficina donde trabajo. También me apunto a cursos online de italiano, aprendo inglés y participo en forums de erasmus. No paro, la verdad".

Pero una de las primeras cosas que dijo en la charla fue que hoy, día 1 de mayo "es el cumpleaños de una persona a la que amo profundamente y me encantaría dejarle un mensaje público"...y aquí está...

En su casa de Arteixo viven sus padres, Erundina y Herminio, y su hermano pequeño de 18 años. El mayor reside en A Laracha. También menciona con mucho cariño a su sobrino y ahijado, a su tía, a su primo y a sus numeroso amigos.

Actualmente, su vida trascurre en un hostal situado en Prato, una de las principales urbes cercanas a Florencia. Comparte confinamiento con sus compañeros y compañeras que llegaron a la Toscana, como ella, pero desde Kenya, Mozambique, Myanmar, Albania, Túnez, Pakistán, El Salvador, Egipto, Cuba, Etiopía...y que hacían un máster de agricultura.

"El voluntariado se terminaba el 3 de abril -explica- pero dada la situación lo recomendable era quedarse aquí. Solicité prolongar mi estancia ya que no quise poner en riesgo a nadie. Pero sobre todo a mi familia, que además son personas de alto riesgo".

Aprendió y sigue aprendiendo muchas cosas interesantes. "Tengo que hacer especial mención a una persona muy importante. Se llama Laura Sanesi y es mi ¨mentor¨, la responsable de enseñarnos todo a los voluntarios. La primera vez que tomé contacto con ella fue por skype desde Arteixo. Es a la primera persona que vi al llegar a la Toscana. Vino a recogerme a la estación de tren y ese mismo día me llevo a cenar y me hizo una guía para recorrer esta maravillosa ciudad que es Prato", recuerda.

Además del contacto laboral "Laura me incorporó a reuniones con sus amigos, fiestas y diversas actividades de ocio. Por todo ello, cuando podamos comenzar a movernos tiene la invitación permanente a conocer mi tierra, Galicia, y por supuesto mi pueblo, Arteixo".

"Creo que de estas situaciones al final deberíamos sacar la parte positiva. Al menos es lo que yo intento. Aprender a superar todas y cada una de las piedras que la vida pone en el camino nos permite hacernos más fuertes. Ojalá que después del coronavirus todos seamos más humanos, más empáticos y más solidarios, pero de verdad", finaliza.