El ámbito deportivo infantil no es ajeno a la violencia

Hay que crear entornos seguros para los niños, niñas y adolescentes.
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photo_camera Foto: FAPMI 2022 Informe conclusiones_I Foro prevención violencia ámbito deportivo

El ámbito deportivo no es un entorno ajeno a la violencia hacia las personas menores de edad. Por ello es indispensable crear un entorno seguro para niños, niñas y adolescentes (NNA) donde se puedan prevenir y detectar las diferentes situaciones de maltrato.

Durante el mes de febrero de 2022, FAPMIECPAT España organizó el “I Foro de Prevención de la Violencia contra las personas menores de edad en el ámbito deportivo. Buenas prácticas desde el enfoque de los derechos de la infancia”. Es cierto que el ámbito deportivo es un entorno que puede generar conductas de protección y de desarrollo psicoemocionales positivas en los niños, niñas y adolescentes. Pero también el deporte esconde importantes situaciones de violencia.

En este sentido, la ley del menor de junio del 2021 señala la necesidad de la existencia del delegado de protección infantil en el deporte. Esta figura es fundamental para el correcto desarrollo de prácticas deportivas positivas. Esta figura es la encargada de velar por la seguridad de los NNA, garantizando que su lugar de entrenamiento sea un lugar seguro.

En el informe que presenta FAPMIECPAT España hay una serie de conceptos clave:

  • El deporte es un medio para relacionarse. Es una experiencia educativa, socializadora y lúdica en el que están presentes valores fundamentales para el desarrollo de los niños y niñas como el compromiso, el esfuerzo y el trabajo solidario que pueden convertirse en un auténtico eje de transformación social.
  • Es el tercer contexto donde los niños y niñas pasan la mayor parte del tiempo y por lo tanto, debe constituir una de las primeras líneas de protección.
  • El deporte funciona con un sistema propio, basado en una jerarquía, cultura y método determinado. Atender a esta especificidad es fundamental para implementar una cultura de protección a la infancia.

El ámbito deportivo es el tercer contexto donde la infancia pasa la mayor parte del tiempo

  • La violencia contra niños y niñas no solo ocurre en el deporte de alta competición, sino que se extiende a cualquier práctica deportiva; de hecho, el deporte de élite representa a un mínimo porcentaje de niños y niñas que practican deporte, aproximadamente a un 2%. La protección a la infancia debe estar centrada en cualquier niño o niña que practique deporte.
  • Las noticias acontecidas en los últimos años dan cuenta de que la violencia sexual es una problemática que no es ajena a este ámbito. Si bien es cierto que es un ámbito que aumenta el riesgo de sufrir violencia sexual, también es un entorno favorecedor de diferentes tipos de violencias así como la desigualdad de género.

Los niños, niñas y adolescentes tienen derecho al juego dentro del deporte

  • Las situaciones de violencia contra la infancia y la adolescencia en el deporte no solo se dan entre iguales, sino que están vinculadas a todo el
    entorno deportivo: entrenadores, árbitros, espectadores, familias, Federaciones, clubes deportivos e instituciones públicas como máximos responsables. Por este motivo, todos los agentes implicados de alguna forma en la práctica deportiva, son fundamentales para constituir un entorno y una experiencia segura para los niños y las niñas.
  • Más allá de la competición, no debe perderse la perspectiva educativa del deporte especialmente a nivel de construcción de la personalidad, su impacto positivo en la salud, ni su capacidad para construir la interacción social.

Hay que crear espacios seguros y protectores

  • Los niños y las niñas tienen derecho al juego dentro del deporte. La práctica deportiva no debe estar basada en alcanzar unos objetivos que obliguen a los niños, niñas y adolescentes a priorizar los resultados sobre su bienestar o que les impida disfrutar del deporte.
  • Los niños y las niñas tienen derecho a que su práctica deportiva se desarrolle en un espacio seguro y protector, para lo cual es necesario contar con personas adultas sensibilizadas, capacitadas y responsabilizadas con el bienestar de las personas menores de edad.

 

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